Yo también sufro del síndrome del impostor 🤡

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Por Cleyra Uzcátegui

No hay una fórmula perfecta para acabar con el síndrome del impostor. Esa ilusión de querer entrar por una puerta sintiéndose impostor, y salir por otra sintiéndose digno es una falsa expectativa. De hecho, los sentimientos es lo último que cambia.

También quiero aclarar: las personas que saben torcerle el cuello a este síndrome no son más inteligentes que otras, la única diferencia entre ellos y nosotros es que ellos tienen pensamientos diferentes durante esa misma situación.

Lo dicho anteriormente es una buena noticia; eso quiere decir que lo que realmente debemos hacer es aprender a pensar como dignos o como no impostores. Eso es todo amigos.

¿Cómo lo logramos? No es ciencia nuclear, tampoco es soplar y hacer botella. En este post, dejo algunos consejos para lidiar con los momentos que desencadenan un sentimiento de impostor en nosotros.

Normalizar el sentirnos impostores.

El síndrome del impostor es un villano vestido de ciervo. Esta constante incomodidad con nosotros mismos, merecedora de oleadas de risas incómodas o conversaciones intensas en una terapia, puede fácilmente convertir el desarrollo profesional en un camino de espinas.

Si soy honesta, es muy frecuente en mí el sentimiento de fraudulencia. Por lo menos una vez al mes vienen a mi mente preguntas como ¿Qué hago aquí? 🤔 ¿Soy lo suficientemente buena? 🧐 ¿De verdad soy una desarrolladora de software? 🥺 ¡En cualquier momento se darán cuenta de que no sé nada! 😫

Es una lucha constante con mi otro yo en el espejo.

Hacer de esta lucha interna un tema común de conversación entre mis colegas, pareja, amigos y seguidores en Twitter, me ha ayudado a lidiar con el sentimiento. Con esta práctica me he dado cuenta de lo siguiente: todos lo sufrimos en silencio en una medida u otra ¡No era solo yo! Ufff, que alivio.

El síndrome del impostor pasa en cualquier nivel de seniority, en diversos roles, e incluso en otras profesiones. Ya que todos lo padecemos… ¡Hablemos de ello sin tapujos! 😉

Concentrarse en las cosas buenas.

El simple hecho de preocuparte por tu desempeño en el trabajo, de preguntarte si eres lo suficientemente bueno/buena, significa que, muy probablemente, estás haciendo todo lo que puedes y debas para convertirte en un crack en lo que haces. ¿Tiene sentido? ¿No?

Si dedicas tiempo a cuestionarte y a luchar por tener mayor confianza en ti mismo, significa que realmente te preocupas y amas tu trabajo.

Ser un impostor no se trata de habilidades, se trata de honestidad. Desde el momento en que trabajas en ti mismo y pones energías para mejorar y desarrollar tus habilidades, estás haciendo las cosas bien.

Ahora date un respiro y sigue formándote.

Ajustar el diálogo interno contigo mismo.

Amiga/o date cuenta, porque te sientas estúpido no significa que lo seas. Separa los hechos de las emociones. Si tu guión mental automático en situaciones que desencadenan sentimientos de impostor implican humillarte o “bajonearte” a ti mismo, te tengo noticias: Necesitas un nuevo script mental. 

¿Qué significa eso? Si tienes esa cinta mental automática llena de frases como: “Soy tan estúpido/a … nunca podré hacer esto”, “¿A quién engaño?”, “Nunca podré llegar a ser …”, debes hacer borrón y cinta nueva.

Cuando comienzas un nuevo trabajo o proyecto, en lugar de pensar, por ejemplo: “Espera a que se den cuenta de que no tengo idea de lo que estoy haciendo y me echen”, intenta pensar: “Todos los que comienzan algo nuevo se sienten fuera de lugar al principio. No es que sea impostor/a, es que me falta contexto.”

Un gran cambio ¿No?

 Fake it ‘til you make it // Fingir hasta que lo logres.

El punto de la frase gastada, fingir hasta que lo logres, sigue en pie: no esperes hasta que te sientas totalmente seguro para empezar a exponerte. El valor proviene de tomar riesgos. Este cambio de compartimiento permitirá que tu confianza se desarrolle.

¿Puede que salga mal? Sí, puede que, cuando incursiones en el terreno de lo fake, el resultado te salga mal *Como en este GIF* 👇

En ese caso, en lugar de castigarte por ser humano y arruinar el gran proyecto, haz lo que hacen los artistas profesionales como Pink – interioriza el valor de aprendizaje del error y sigue adelante 😉

Hemos llegado al final del post. La gran conclusión aquí es: el síndrome del impostor no se irá nunca, simplemente aprenderemos a vivir con él, tanto que ya no lo sintamos.

Si quieres ver más, te invitamos a ver el Instagram Live transmitido por la cuenta de Hola Mundo Podcast con la psicoterapeuta Leisa Zambrano. En la transmisión conversamos sobre el síndrome del impostor, burnout, ansiedad y otros trastornos comunes en los desarrolladores de software.

 


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